Sunday, 25 July 2010

Fuentes potenciales de los accidentes de trabajo

Fuentes potenciales de los accidentes de trabajo




Es conocido de todos que en una organización cualquiera existen marcadas diferencias en los tipos de trabajo y en las tareas que son ejecutadas en cada uno de los departamentos. Existen entonces enormes diferencias entre una sección y otra en el ambiente de trabajo, sea éste físico, psicológico o social. Estos hechos actuando conjuntamente con el tipo de material utilizado en las diferentes áreas acaban por determinar niveles de riesgo de valor diferente en cada área de la organización. Este nivel variado de riesgo acarrea, la mayoría de las veces, un número de accidentes que cobraría con esta primera variable, por lo cual se observa casi siempre un promedio de accidentes diferente en cada departamento de la misma organización. Desde este punto de vista se puede considerar a los departamentos (y claro, en ellos están contenidos trabajos diferentes y materiales diversos) como fuentes potenciales de los accidentes de trabajo, pudiendo denominarlos "variables accidentógenas". El descubrimiento, la identificación, el intento de aislar características de los diferentes sectores de una organización o variables relacionadas con ellos que puedan contribuir a la diferenciación del número de accidentes ocurridos, ha sido desde hace muchos años una preocupación constante de los responsables de la seguridad en el trabajo; por esta razón las referencias de este capítulo datan de hace algunas décadas.

Uno de los aspectos bastante estudiados es el referente a la influencia de los diversos niveles de producción en el número de accidentes ocurridos. Vernon (1.928), por ejemplo, mostró que el aumento en la producción acarrea una elevación desproporcionada del número de accidentes. Theil (1.953) propuso la hipótesis de que el salario basado en el pago por unidades al operario a acelerar su ritmo de trabajo, a no efectuar las pausas necesarias y éstos tendería a elevar el número de accidentes.

En lo que se refiere a las variables fisiológicas, Newbold (1.926) encontró una correlación de 30 entre pequeñas dolencias y accidentes, siendo esas pequeñas dolencias medidas por el número de visitas al puesto médico para consultar por dolores de cabeza, pequeñas indisposiciones, entre otras cosas. Farmer y Chambers (1.929) encontraron una correlación de solamente 13 entre días perdidos por pequeñas dolencias y la tasa de accidentes y Ncwbold (1.926) tampoco consiguió más que un coeficiente de correlación espurio entre esas dos variables. Slocombc y Bingham (1.937) constataron, en un estudio con conductores que los sujetos que presentaban alta presión arterial tenían dos veces más accidentes que los sujetos con presión arterial considerada normal.

La discrepancia entre los resultados del uso del número de visitas al puesto médico o de días perdidos por dolencias, como criterio, puede ser explicada por el hecho de que la frecuencia de visitas al médico se debe, en general, al mismo tipo de inestabilidad temperamental que causa los accidentes (de ahí la correlación positiva), mientras el número de días perdidos es relativamente independiente de ese factor y tiende a presentarse más entre los viejos que entre los jóvenes. Como existe una correlación negativa entre la edad y los accidentes de trabajo, no se podría esperar más que correlaciones muy bajas entre el número de accidentes y el número de días perdidos por enfermedad.

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